martes, 18 de febrero de 2014

CLEPSYDRA 14 LOS PLACERES DE EVA


LOS PLACERES DE EVA

 (ENTREVISTA A ALEJANDRA RODILES)



CLEPSYDRA 14


Cruz Alberto González 



(El vuelo)
“El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer”
Walter Bagehot (1826-1877)
(El movimiento) 

Alejandra Rodiles del Río tiene 24 años y es originaria de Jacona de Plancarte, ciudad enclavada en el noroeste de Michoacán. Desde hace algunos años radica en Guadalajara donde cursó la Licenciatura en Artes Visuales para la Expresión Plástica con Especialidad en Pintura de la Universidad de Guadalajara. En entrevista exclusiva para la Clepsydra, con ocasión de su primera exposición pictórica titulada Los Placeres de Eva -acaecida en Zamora en noviembre pasado- Ale Rodiles sostiene que nunca quiso ser pintora a pesar de que siempre destacó en la elaboración de dibujos y pinturas escolares. Al tener que elegir una carrera universitaria, el azar, el destino –o ambos- la habrían empujado hacia las artes. Su obsesión por la perfección –nos revela- sería la base de la calidad de su trabajo.
(El recorrido) 
(El dominio) 
Todavía con algunas dudas sobre su vocación, un semestre de intercambio en la Universidad Católica de Chile terminaría por disiparlas todas: “Ahí descubrí la escultura y me la creí: realmente quería ser artista”.  Influenciada por el trabajo del artista contemporáneo Juan Carlos Manjarrez, el fotorealismo de Los placeres de Eva guía la mirada del espectador para llevarlo hacia lo que Rodiles quiere que vea. La serie pictórica está compuesta por una serie de nueve aerografías en acrílico: “es pintura, no es foto. Tengo seis meses trabajando con esta técnica. Me obsesioné con ella porque no podía dominarla. El aerógrafo es una especie de lápiz que se conecta a un compresor de aire. La presión hace que la pintura salga  como en un aerosol. Me dediqué de lleno a la aerografía y me empezó a gustar mucho hacer sombras y degradados. 
(La soledad)
En Los placeres de Eva quise mostrar que el placer no implica necesariamente algo malo o negativo y que está –aunque lo incluye- más allá del placer carnal.  Al placer lo puedes encontrar al tomar un café, cuando ríes, cuando tomas un baño caliente o cuando te encuentras con un amigo. La libertad también es un placer. Claramente son placeres relacionados con la mujer, pero en realidad también se trata de mis placeres. Eva tuvo el placer de hacer lo que le dijeron que no podía, pero cualquiera persona puede ser Eva. De ningún modo se trata –ni quiero que se considere- arte feminista.  Los espectadores de Los placeres de Eva han encontrado cosas que yo no había percibido hasta que ellos me lo comunicaron. Uno quiere decir cosas conscientemente pero al final estás ahí desnudo ante todos. Inconscientemente muestras más de lo que originalmente deseas."
 (Degustación)
Al finalizar la entrevista, la joven artista nos confiesa cuáles son los "placeres" plasmados en las aerografías de la serie por los que desarrolló alguna predilección: 
(Conocer)
“‘El placer de la libertad’, en cuanto a tamaño, es un logro. ‘El placer de la Soledad’ y ‘El placer de la Salud’ también están entre mis favoritas”. Además de las obras referidas, a Los placeres de Eva la conforman los placeres de la comida, del sexo, de viajar, de la naturaleza, de ganar y de crear. ¿Cuál es su favorita?
(Creando vida)
























(En el camino) 

viernes, 14 de febrero de 2014

CLEPSYDRA 14 HISTORIA Y FICCIÓN


HISTORIA Y FICCIÓN

CLEPSYDRA  14

Juan Manuel Espinosa[1]



El presente escrito se hizo pensando en la visita que hizo el Dr. Alfredo López Austin, a la ciudad de Morelia, el pasado 7 de noviembre, donde asistió a la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM, donde impartió la conferencia magistral, “El agua y el fuego. La taxonomía dualista en Mesoamérica”. No había coincidido con el Dr. López Austin, hasta el año 2004, cuando lo vi en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y me firmó Los Mitos del Tlacuache en el tiempo en que yo era académico del área de Historia de la UAM-I.
      En marzo de 2005, siendo profesor de la UAM-I, en la materia Historia Mundial Económica, Política y Social se introdujo una explicación breve de Mesoamérica para posteriormente explicar el proceso de conquista en esa parte geográfica del continente americano. En clase, un alumno mencionó  que antes de ingresar a la UAM había leído Azteca de Gary Jennings manifestando que la misma era “una excelente obra para analizar a los aztecas y a Mesoamérica”. Azteca, escrita en 1981, hace una crítica negativa a los aztecas y al mundo mesoamericano; cuando el autor hace referencia al cataclismo de los mexicas a manos de Hernán Cortés se expresa así:

“... a la total destrucción de la ciudad por el Capitán General Hernán Cortés, quedaron muy pocos indios ancianos de quienes poder tener una historia oral verídica. Incluso los trabajadores que actualmente reconstruyen la ciudad son en su mayor parte mujeres, ancianos decrépitos que no pudieron tomar parte en las batallas, niños y zafios campesinos traídos a la fuerza de los alrededores. Todos ellos estúpidos. (...) los indios son criaturas miserables en las cuales apenas se pueden encontrar vestigios de la humanidad; que nunca han tenido; que ni siquiera tienen un lenguaje escrito comprensiblemente; que nunca han tenido leyes escritas, sino solamente costumbres y tradiciones bárbaras; que siempre y todavía son adictos a toda clase de intemperancias, paganismo, ferocidad y lujuria; que hasta recientemente torturaban y quitaban la vida violentamente a causa de su diabólica religión.” (Jennings, 2011, 11-12).

En esta parte seguiré la obra de Alfredo López Austin, Los Mitos del Tlacuache; el especialista en los mexicas nos da una respuesta histórica para contradecir a Jennings. En Europa, en el siglo XVI,

“los mitos fueron satanizados, literalmente, al ser atribuidos a la inspiración del Demonio. Esta idea dominó por siglos. Llegó a América con la conquista. Los españoles creyeron encontrar al Demonio en este continente, y el supuesto descubrimiento de su enemigo fue uno de los apoyos ideológicos más eficaces para justificar la destrucción y el sojuzgamiento de los conquistados. Tras los dioses americanos quisieron ver una voluntad real, maléfica, cruel, distorsionadora de los sacramentos, que sujetaba a los infelices indígenas con la esclavitud de la falsa creencia. Según su intencionada visión, muchas generaciones atrás el Demonio había domeñado a los naturales, y ahora los cristianos aparecían como los libertadores. Bien podían cobrar en los cuerpos los beneficios a las almas. El mito indígena se convirtió en la prueba fehaciente de la presencia del Demonio”. (López Austin, 2003, 127).

Jennings realizó una historia narrativa sin la consulta de fuentes y Azteca no es una obra histórica sino una obra literaria. El lector se puede dar cuenta que hay dos concepciones totalmente diferentes, es obvio que este texto de López Austin se ajusta más a la veracidad histórica, dado que Jennings nunca utiliza referencias bibliográficas para basar sus argumentaciones. La novela histórica es un medio de lectura para la explicación de los procesos históricos (Montes, 2005) siempre y cuando sea recomendada por un historiador. Azteca, es un best seller histórico que presenta el pasado mesoamericano como cruel, ignorante e inferior; el relato novelístico deja ver a Occidente como el “salvador” de Mesoamérica al imponer una cultura dominante mediante la conquista. Es una literatura comercial que se impone en el seno de la cultura, al establecer intereses ideológicos del neoliberalismo. Este legitima a la cultura dominante, misma que se inculca transmitiéndose –mal explicada- a las nuevas generaciones; presenta hechos verdaderos y falsos en una obra de “ficción cuasi-histórica” que no se sujeta a una objetividad o subjetividad histórica y presenta una forma de falsificar la historia con la ideología de Occidente. (Wallerstein, 2004, 16). 
           El profesor universitario, mismo que se enfrenta a lectores universitarios que han leído la novela de Jennings, enfrenta un problema pedagógico que tendrá que ser paliado utilizando recursos didácticos propios de la enseñanza y el aprendizaje de la historia de Mesoamérica. Los maestros deben echar mano de probadas lecturas de especialistas sobre el pasado mesoamericano así como de visitas guiadas a zonas arqueológicas. Yo hice lo siguiente: como complemento didáctico me llevé a mi grupo de aproximadamente 25 alumnos a la Sala Azteca  del Museo de Antropología e Historia, el domingo 6 de marzo de 2005. Varios alumnos manifestaron conocerla, por tanto, la visita sirvió como recordatorio de esta civilización mesoamericana. Luego, les dejé leer Visión de los Vencidos de Miguel León-Portilla y La educación de los antiguos nahuas de Alfredo López Austin. Al final del curso, los estudiantes ampliaron su conocimiento sobre los aztecas y el mundo mesoamericano.

Bibliografía Consultada:

González Díaz, Cruz Alberto, “Alfredo López Austin, Perfil Bio-Bibliográfico”, Clepsydra, n. 10, octubre de 2013, p.3.
Jennings, Gary,  Azteca, México, Planeta, 2001.
López Austin, Alfredo, Los mitos del tlacuache. Caminos de la mitología mesoamericana, México, UNAM-IIA, 2003.
Montes de Oca, Elvia, “Las novelas como apoyo en la enseñanza de la historia”, ponencia mencionada en el Coloquio Sobre la Enseñanza de Historia de México, celebrado en las instalaciones de la Academia Mexicana de la Historia, miércoles 16 de mayo de 2005.
Wallerstein, Emmanuel, La escritura de la historia”, Contrahistorias, n.2, Marzo-Agosto, 2004, p. 43.





[1] Doctor en Humanidades, área Historia, por la UAM-I, profesor de la UAM-I, de 1999 a 2005; profesor de la ENAH, 2005; Diplomado del Primer Ciclo de Actualización para profesores Universitarios y Profesionistas de Historia, por el Colegio de México 2005; medalla al Mérito Universitario por la UAM-I en 2007; profesor-investigador de la Universidad de Quintana Roo de 2006 a la fecha; Estancia Sabática en el Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo de 2013 a 2014. 

lunes, 10 de febrero de 2014

CLEPSYDRA 14 EDITORIAL


EDITORIAL

CLEPSYDRA  14 




Nuestro querido estado atraviesa por lo que podría ser una coyuntura histórica —para bien o para mal. En su reciente visita a la capital del estado, el jefe de Ejecutivo Federal prometió sacarnos, a través de billetazos, del círculo de violencia e inseguridad provocado en gran medida por los cárteles del narcotráfico pero también por variados factores más, allá usted si le cree, lo cierto es que en todo este desierto de pesadez, tristeza y desasosiego la actividad cultural no ha dejado de desarrollarse en nuestra entidad y —al entender de quien esto escribe— se presenta o se puede entender como un oasis en el cual nuestros sentidos puedan alejarse, aunque sea por unos minutos, de esta dialéctica violenta e insegura en que se ha convertido la cotidianidad.
Es por ello apreciado lector que la Clepsydra en esta edición lo deleitará visualmente con el arte y la belleza plasmados en la serie de pinturas Los placeres de Eva de Alejandra Rodiles del Río; por otro lado, Marisol Velázquez Caro nos regala la cuarta y última entrega de su críptico cuento “Una de 300”; Nancy Alcalá Martínez y Jorge Alberto Díaz Martínez pulen nuestra edición con dos poemas, “Dorado carrusel” y “A un académico senil” respectivamente, el primero es claro y lleno de romanticismo mientras que el segundo está atestado de un sentido del humor característico de su autor —viejo colaborador de la Clepsydra— quien a través de un juego de palabras reta la inteligencia del lector; en un artículo de corte más serio, “Historia y ficción”, Juan Manuel Espinosa reflexiona entorno de dos visiones sobre lo que la cultura prehispánica, principalmente la mexica, representa, en esta reflexión pone en una balanza los relatos novelísticos con textos de corte científico y pone en contexto los usos y los propósitos de ambos; finalmente, Karla González Díaz, con motivo del primer aniversario del Centro de Lectura y Formación Lectora de Michoacán nos presenta “Tiempo de leer, tiempo de leernos”, un texto en el cual la autora hace una reflexión sobre la manera en la que la lectura nos es útil para conocernos a nosotros mismos y conocer a los demás, una manera de socialización que se fomenta en el centro atemperada con música, cine y otras actividades culturales, todo ello en un ambiente cómodo y amigable, ¿no me cree?, pues vaya a visitarlo.
Lector asiduo, éste es pues el número 14 de la Clepsydra, la cual después de su primer aniversario seguirá horadando el camino de la difusión y el periodismo cultural con nuevos bríos, que la disfrute.§